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El sábado 1 de marzo a las 6am un grupo de ciclistas salió desde Quito en dirección a la ciudad de Cayambe con un solo objetivo: pedalear los 56 kms que separan a esta localidad de la ciudad de Otavalo.
Para ello, contarían solo con sus bicicletas, un carro de abasto y el apoyo de un par de guías que los dirigirían a través del camino.
La ruta comenzó en Cayambe, en el camino empedrado que conduce hacia Paquiestancia y Cariacu, lo cual sirvió como calentamiento por las constantes subidas y bajadas que tienen los primeros 10 kilómetros, pero que fueron pedaleados con ganas ya que el día y el sol nos acompañaban y los campos se veían llenos de verde gracias a las lluvias que han caído en las últimas semanas en el país.
Una vez completada esa primera parte continuamos el recorrido por bajadas y rectas hasta el sector de La Chimba, lugar en donde se ubicaba una gran hacienda ganadera y que hoy en día sirve como centro de acopio lechero de las ganaderías de la zona.
Desde La Chimba nos dirijimos hacia Pesillo, pequeño pueblo indígena lleno de gente amable y cordial que saludaba a los ciclistas mientras pasaban hasta Zuleta, lugar en el que se realizaría la primera parada obligada de los ciclistas para darles un refrigerio y encontrarnos con Gabriela y Martina, amigas de Red Bull que quisieron unirse al viaje y apoyarnos mediante la entrega de esta bebida a los ciclistas.
Luego de un momento de descanso y recarga de energías, comenzamos la parte más dura de nuestra travesía, subir bordeando el Cubilche, elevación hermana del taita Imbabura por un camino de 5 kms de cuesta aproximadamente. Felizmente, todos los ciclistas la subieron sin problemas y pudimos llegar a la comunidad González Suárez completos, desde donde comenzamos un veloz descenso hasta la parte trasera del lago san Pablo, desde donde pudimos obtener una vista poco habitual del lago del mismo nombre.
Después de una parada obligada para tomar unas cuantas fotos con el lago de fondo, continuamos nuestro descenso hasta el pueblo de San Pablo del Lago, desde donde tomamos el antiguo camino que aún comunica a Otavalo con este lugar.
Ya cerca de las 15:30 horas llegamos a Otavalo, las caras de satisfacción de todos nuestros ciclistas y las felicitaciones por la hermosura de los paisajes de la ruta que acababan de ciclear, nos hicieron saber que habíamos cumplido con ellos y con nosotros, ya que lo único que buscábamos aquel sábado de marzo, era pasarlo bien entre amigos y darles a conocer otro pedazo de este país, que para nuestra suerte, está hecho a la medida para la práctica del ciclismo.
(Texto:Rodrigo Sánchez
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- Foto: Freddy López)
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